Energía Nuclear

Energía Nuclear

Cuando se escucha el término Energía nuclear, son muchos los que instantáneamente piensan en Hiroshima y Nagasaki. También en guerras y en una carrera armamentística que cada cierto tiempo pone en vilo a la humanidad. Pero si bien ese aspecto es el más conocido, no es el único.

¿Cómo se obtiene?

A partir de las investigaciones que durante las décadas de 1930 y 1940 permitieron la invención de la bomba atómica, se descubrió cómo utilizar esta fuente de poder en el mundo civil. Su uso más extendido: la generación de energía eléctrica.

A través de complejos mecanismos que requieren de la intervención de un elemento catalizador. Uno de los más comunes es el uranio, ya sea en su estado natural o enriquecido.

Hay dos caminos para la obtención de esta energía. El primero es la fisión. Consiste en dividir los átomos en unidades más pequeñas, obteniendo en el proceso mucha potencia como para electrificar una gran ciudad. El segundo mecanismo es por fusión. Consiste en unir muchos átomos en unidades cada vez más grandes y con más poder. 

Pros y contras de la energía nuclear

Es importante tener en cuenta que todo proceso industrial impacta de alguna manera en el medio ambiente. La energía nuclear no es la excepción. De hecho, genera una serie de desechos radiactivos cuyo manejo es complicado.

Sin embargo, cuando se evalúa solo la obtención de la energía eléctrica y se compara con los procesos basados en combustión fósil, las ventajas saltan a la vista. Además de ser un proceso inagotable – de ahí la definición de energía renovable – no genera gases de efecto invernadero.

Las centrales nucleares – instalaciones en donde se dividen los átomos para la obtener electricidad – trabajan sin parar durante su vida útil. Periodo que por lo general se traza en 40 años.

En menor medida, la energía nuclear ha sido empleada para sustituir a los derivados del petróleo dentro de buques y submarinos de uso militar. También se han realizado pruebas dentro de la industria automotriz.

Mala publicidad

En la actualidad se estima que el 14? la electricidad a nivel mundial sale desde centrales atómicas. Sin embargo, su desarrollo y expansión no ha alcanzado los niveles que hace unas décadas atrás se esperaban. Lo que en líneas generales obedece a mala publicidad.

Las heridas que dejó la Segunda Guerra aún no están del todo cicatrizadas. Gran parte de la población sigue relacionando energía nuclear con bomba atómica. Así mismo, el manejo de los desechos radioactivos ha generado rechazo en muchas partes del mundo, impidiendo la construcción de nuevas centrales atómicas. 

Por último, todavía están frescas las imágenes del accidente de Chernóbil. Y ya en el siglo XXI, el de Fukuyama. 

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